Grandes Temas en Dos Volumenes

Planear en sí mismo no es malo, pero escoger un solo plan y apegarse obsesivamente a este no permite mucha serendipia. El mundo es muy complicado, y nosotros los humanos somos muy estúpidos, así que es bueno ser flexible y mente abierta sobre las cosas. En vez de tener un plan, ten mil planes, y revísalos mientras sea necesario.

El deseo de tener “un plan” puede también causar “parálisis del análisis” — ponemos toda nuestra energía en formular el plan perfecto, y en consecuencia nunca hacer nada. La aproximación más efectiva es simplemente escoger un plan con el conocimiento de que tiene errores, poner el plan en acción y luego adaptar, revisar y cambiar planes mientras el mundo se despliega. […]

— Paul Buchheit, Serendipity finds you.