Queríamos cambios, sabíamos que necesitábamos cambios, pero fuimos incapaces de sentarnos a construir honestamente y comunitariamente esos cambios, siempre resultó más fácil y cómodo que otros se ocuparan de ello, y sucedió lo que tenía que suceder: el cambio quedó en manos del más audaz y ladino, y no en las del más adecuado.
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Para que haya cambio hay que introducir factores distintos. Debemos sentarnos a construir juntos el país que queremos, verdaderamente convencidos de que si no lo hacemos, será imposible lograr una patria incluyente donde quepamos, en paz, todos.
Romulo Lander - La libertad de expresión se muerde la cola